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124 / TRASTORNOS DE LA SUDACIÓN

MILIARIA

(Sudamina)

Erupción pruriginosa inflamatoria aguda debida al bloqueo de los conductos de las glándulas sudoríparas y a la retención del sudor.

La miliaria se suele producir en los climas cálidos y húmedos, pero también se presenta en los climas fríos si el paciente lleva demasiada ropa. La capa córnea de la epidermis aparece tumefacta, obstruyendo los conductos sudoríparos ecrinos, por lo que el sudor no consigue alcanzar la superficie de la piel, queda atrapado en la epidermis o la dermis, con la consiguiente irritación de las mismas y con prurito, a menudo intenso. El aspecto de las lesiones depende de la profundidad de la obstrucción. En la miliaria cristalina la obstrucción se produce en la parte más alta de laepidermis y las lesiones típicas son diminutas vesículas transparentes no inflamadas. En la miliaria rubra se produce obstrucción e inflamación en la parte más profunda de la epidermis y las lesiones son rojas. En la miliaria profunda la obstrucción ductal se produce donde el conducto entra en las papilas dérmicas, siendo la forma más profunda y grave de miliaria, que se manifiesta en forma de pápulas de mayor tamaño, profundas, que suelen ser dolorosas. Estas lesiones afectan predominantemente a zonas intertriginosas.

Tratamiento

El tratamiento es sintomático (enfriar y secar las zonas afectadas) y profiláctico (evitar las condiciones que favorecen la sudación). Resulta ideal un ambiente con aire acondicionado. Se suelen emplear lociones de esteroides, a veces con mentol al 0,25% incorporado, pero este tratamiento tópico resulta menos eficaz que el cambio de entorno y las ropas más ligeras.

HIPERHIDROSIS

Sudación excesiva por una actividad exagerada de las glándulas sudoríparas.

La hiperhidrosis puede ser un factor sobreañadido a diversas enfermedades cutáneas (infecciones micóticas o piógenas; dermatitis por contacto). La hiperhidrosis generalizada suele acompañar a la fiebre. También se puede producir una sudación generalizada en determinados trastornos endocrinos (hipertiroidismo) o en trastornos del sistema nervioso central. En personas sanas se puede producir una hiperhidrosis localizada, que se suele limitar a las palmas, las plantas, las axilas, la región inframamaria o las ingles. La sudación excesiva de palmas y plantas puede ser psicógena.

En la hiperhidrosis las zonas afectadas suelen presentar un color rosado o blanco-azulado y en los casos graves la piel, sobre todo en los pies, puede aparecer macerada, con descamación y fisuras.

La bromhidrosis es un trastorno en el que se produce un olor fétido de la piel por descomposición del sudor y los restos celulares por las bacterias y las levaduras.

Tratamiento

En la hiperhidrosis generalizada se debe tratar el proceso sistémico, aunque la hiperhidrosis puede ser refractaria. Los anticolinérgicos sistémicos pueden tener un efecto solamente temporal con importantes efectos secundarios (sequedad de boca, visión borrosa, dificultades para la micción).

En la hiperhidrosis localizada se puede aplicar una solución de cloruro alumínico hexahidratado al 20 a 25% en alcohol etílico por las noches para secar las axilas, las palmas y las plantas y cubrirla con una película de polietileno delgada. Por la mañana se retira la película de polietileno y se limpia la zona de sal. Dos aplicaciones suelen proteger la zona durante 1 sem. Si el cloruro alumínico aplicado con oclusión causa irritación, se debe aplicar sin oclusión. Esta solución no debe aplicarse sobre piel inflamada, rota, húmeda o recientemente afeitada. En algunos pacientes la iontoforesis con agua corriente puede resultar eficaz. Una solución de metenamina al 5% (disponible en algunos países) en agua también puede resultar eficaz. Las soluciones tópicas que contengan glutaraldehído o formaldehído también pueden resultar eficaces, aunque pueden ser irritantes. Si fracasa el tratamiento con cloruro alumínico anhidro, es posible aliviar una hiperhidrosis axilar exagerada con la resección quirúrgica del grupo de glándulas concentradas en la región axilar.

La bromhidrosis se suele resolver con una limpieza escrupulosa. El baño diario con un jabón líquido que contenga clorhexidina y la aplicación de un compuesto con un complejo de clorhidróxido de aluminio (presente en la mayoría de los antitranspirantes del mercado) suele ser eficaz. Las cremas y lociones antibacterianas tópicas (clindamicina, eritromicina) pueden ser tratamientos adyuvantes útiles. También puede ser necesario afeitarse el vello axilar.